Ya tengo bicicleta
Una de las cosas que sorprende de Holanda es el uso intensivo que hace la gente de la bicicleta. Cuando le preguntes a alguien qué sabes de Holanda, probablemente te responderá algo como: tulipanes, zuecos, marihuana y prostitución legal y… muchas bicicletas. El caso es que el transporte público es muy caro si no eres estudiante (en ese caso es gratis, a ver si vamos aprendiendo un poquito de eso en España) y la gente acaba utilizando la bicicleta para (casi) todo. Si bien es verdad que el hecho de que en Holanda no haya ni una montaña ayuda a que la gente utilice este práctico medio de transporte, también es verdad que el uso que se hace de las bicicletas es casi enfermizo. La gente va a comprar (he visto gente con la compra de la semana colgada del manillar), a pasear, al trabajo… Esto libera los nucleos urbanos de tanta circulación y permite a la gente pasear con tranquilidad.
Otra de las cosas que llama la atención, es el hecho de que hay muy pocas bicicletas nuevas o en un estado decente. La mayoría están oxidadas por pasar la noche a la intemperie, sucias y muy viejas. Cuando le pregunté a M porqué era esto así, me dijo que las bicicletas muy nuevas o muy buenas son las primeras en ser robadas y que lo mejor es tener una bici que simplemente funcione bien, por sucia o vieja que sea, y una cadena de dos dedos de ancho, para que pase desapercibida y puedas volver tranquilamente para casa.
Pues bien, todo esto viene un poco por el hecho de que ya tengo bicicleta. Y no me ha costado un florín. Una familia que M conoce tenía una bicicleta de sobra, y muy amablemente me la han regalado. A cambio, me he ofrecido a resolver los problemas que tienen en casa con el wireless. A ver cuando tengo un momento, le hago una foto y os la enseño.











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