Dune de Frank Herbert
Ayer acabé de leer Dune, de Frank Herbert y una serie de reflexiones me rondan por la cabeza.
¿Hasta qué punto refleja Dune la condición humana?
Dune muestra una civilización que pretende construir un mundo en el que vivir en un planeta (Arrakis) que a primera vista sólo ofrece contratiempos, condicionado por la escasez de agua, el exceso de arena y objetivo de incontables conspiraciones debido a la especia, una droga exclusiva de Arrakis. Dune trata sobre emociones, pero sobretodo trata de un decorado y cómo ese decorado desempeña una función de catalizador para desencadenar esas emociones. Odio, venganza, lealtades y traiciones… se mezclan en esta historia, en un futuro lejano, donde la humanidad sigue siendo exactamente como la conocemos, con las mismas aspiraciones pero en un decorado muy distinto.

Todo parece tan real…
Quizás esa sensación proviene del hecho que todo es muy rudimentario, muy casero. Nada de ordenadores, que han sido substituidos por los Mentat, seres humanos con una enorme capacidad de cálculo. Es como una vuelta al pasado, y el pasado es algo que tenemos como cierto. Y precisamente esa paradoja, una vuelta al pasado en un futuro lejano, junto con la precisión de Herbert a la hora de describir cada detalle de Dune y sus protagonistas, hacen de esta historia algo tan real.
Conclusión
Dune supone casi un desafío a lo hora de afrontar su lectura, pues es necesario poner todo el empeño y concentración en imaginar y recrear las impecables descripciones de un mundo que parece tan palpable y real como impresionante. Un reto que se ve recompensado por la sensación de verse inmerso en la historia hasta el punto de creer despertar al parar de leer. Un libro imprescindible.
[ Dune en la Wikipedia: en inglés y en español ] [ La ilustración es Esmar Tuek: Dune, de Donato Giancola ]









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