A continuación tienes las anotaciones archivadas en 'Holanda':

La Universidad de Twente

El 25 de agosto vuelvo a la vida estudiantil. Al venir a vivir a Holanda tenía claro que, si se presentaba la oportunidad, estudiaría un Master en Telecomunicaciones. Y la oportunidad se ha presentado (hay veces que pienso que nací con una flor en el culo), así que ni corto ni perezoso hago una vez más las maletas. Esta vez Miek y yo nos mudamos al este de Holanda, para estar más cerca de la universidad.

Y de la universidad es precisamente de lo que quería hablaros. La Universidad de Twente.

With one of the fastest networks in the world, the entire campus offers wireless Internet connectivity and access to the largest communications network in Europe. And because there is more to life than studying, the Netherlands only campus university (140 hectares) has many sports and cultural facilities.

Pues sí, situada en Enschede, la Universidad de Twente cuenta con una red wireless impresionante. IBM y Cisco fueron los encargados de montar la red (allá por el 2003, por lo que he visto por ahí), que cuenta con 650 puntos de acceso que dan cobertura a las 140 hectáreas del campus universitario.

Así, si el tiempo lo permite (lo del sol aquí es más bien una anécdota…) los estudiantes pueden sentarse en cualquiera de los bancos del campus, rodeados de césped y disfrutar de un acceso a Internet por el que más de uno vendería a la abuela.

Y si la red es así, no puedo menos que sentir un cosquilleo de emoción al pensar en el resto de instalaciones.

ADSL en 9 días

Tan sólo 9 días han pasado desde que solicité la ADSL hasta tenerla activada y funcionando. Un paquete de Tiscali (2048/320 Kbit/s) con router wireless Zyxel Prestige de la serie 2000 por unos 30 euros al mes con un servicio especial de telefonía IP gratis para llamadas nacionales. No se cómo están ahora las cosas en España pero desde luego 9 días es un tiempo más que aceptable.

Respecto al soporte técnico, hoy les he llamado para hacer un par de consultas y me han atendido perfectamente, dando explicaciones claras y resolviendo las dudas que tenía. Me han atendido en inglés sin ningún problema y me ha dado la sensación de haber acertado con el proveedor. Aquí Tiscali lleva ya tiempo haciendo un buen trabajo por un precio muy razonable (hay mejores proveedores, como XS4ALL, pero son excesivamente caros). Una de las razones es que Tiscali utiliza una red propia, mientras que otros proveedores como Wanadoo utilizan la red de KPN, con lo cual, en cuanto tienes un problema empiezan a pasarse la pelota mandándote de un teléfono para otro. En fin, creo haber acertado. El tiempo me dará la razón…o me la quitará.

La odisea de bloguear

Mantener este blog se está convirtiendo últimamente en una odisea sazonada con mala suerte. No hace todavía un mes que vivo en Utrecht, en el centro de Holanda, y todavía no tenemos Internet en casa. Ayer instalaron el teléfono y hoy solicitaré la ADSL, que probablemente (y viendo lo que han tardado en dar de alta una línea de teléfono) tardará mínimo un mes, siendo optimista y tratando de convencerme a mí mismo de que no todo puede salir tan mal. Pobre inocente…

El caso es que de momento Excentris se sustenta gracias a nodos wireless abiertos, la amabilidad de mi vecino, y de vez en cuando las aulas de ordenadores cuando acompaño a M a la universidad. Pero el panorama puede cambiar a partir del lunes, pues empiezo a trabajar. Esto reducirá las posibilidades a “la amabilidad de mi vecino” que podría convertirse en “la hostilidad de mi vecino” o incluso en “mi vecino me quiere muerto” si pretendo actualizar cada día, como me gustaría.

La alternativa se llama “prehistoria” y viene en forma de modem de 56Kbps. Ya veremos.

De cualquier forma seguiré actualizando Excentris (casi) a diario, así que no os vayáis muy lejos.

Koninginnedag (II)

Imaginad una de aquellas manifestaciones en contra de la guerra de Irak (en la que distintas ciudades parecían competir por quién la hacía más gorda), multiplicad la gente por dos y ponedles a cada uno una cerveza en cada mano (excepto a los niños, claro, a los que podéis poner…qué se yo, un zumo). Música por todas partes, los bares a petar de gente, fiesta, fiesta y fiesta. Increíble fin de semana el que he vivido por estas tierras. Nunca había visto tanta cerveza junta ni tanta gente bebiéndola.

Koninginnedag

Mañana se celebra aquí en Holanda Koninginnedag (el día de la Reina), pero la fiesta empieza ya esta noche. La ciudad se transforma en un enorme mercado donde la gente vende libros, ropa, música y toda clase de cosas de las que se quieren deshacer. Diría que es la fiesta más esperada por todos los holandeses. La ciudad se viste de naranja, todo el mundo sale a la calle, las terrazas se llenan de gente, se bebe cerveza en cantidades descomunales, los músicos tocan por las calles sin necesidad de permisos…Vamos, un festival en el que voy a estar inmerso desde esta noche hasta…bueno, hasta que se acabe!

Esta tradición es en realidad la celebración de un cumpleaños, el de reina Wilhemina que en 1898 ascendió al trono como la primera reina de Holanda. En 1948, Wilhemina abdicó y fue sucedida por su hija Juliana, quien decidió mantener el cumpleaños de su madre como fiesta nacional (el cumpleaños de Beatrix es el 31 de enero, y aquí hace mucho frío para celebrar nada).

Ya contaré qué tal ha ido.

El violinista sin techo

Mientras disfruto de un soleado día sentado en un banco cerca del centro de Utrecht, se me acerca un tipo de aspecto amable que tiene toda la pinta de ser un sin techo. Carga con una mochila vieja aunque de calidad y una maleta que por la forma intuyo es la funda de un violín. Moreno de piel, barba de varios días, de unos 50 años, me tiende la mano y me saluda. ¡Hi man! Se acerca un poco más y se queda mirando mi portátil. Al principio desconfío un poco de él, por la pinta que tiene.

Pero esa sensación desaparece rápido, a la vez que el tipo me preguntra en inglés con un marcado acento americano, si tengo conexión a internet. Asiento, comentándole que es gracias a una red wireless abierta que hay cerca y que no está protegida. Suelta una carcajada y una ristra de tacos encadenados que apenas logro distinguir (bullshit, fuck, the hell…). Sonríe y me explica que va a comer algo a un centro de ayuda que hay cerca donde sirven una sopa cojonuda a los sin techo y que luego se sentará por ahí a leer un rato. Me enseña un libro de Stephen King.

¿Puedo echarle un vistazo a mi correo? Me pregunta. Por supuesto. El tipo me cae bien y queda descartado que sea peligroso. Me pide que vaya a yahoo. Al principio dudo un poco, pues me extraña que el tío tenga una cuenta de correo. Pero las dudas quedan despejadas cuando introduce su usuario y contraseña y aparece un buzón de entrada con 4 mensajes sin leer. Saca unas gafas de una funda, le echa un vistazo a los correos (el portátil siempre en mi regazo) y me comenta que él también tiene un ordenador portátil, pero que lo tiene su mujer que ahora está en Estambul. Y resulta que es cierto que su mujer está allí (ya no se si lo del ordenador es cierto, aunque el tipo se me antoja bastante sincero), pues uno de los 4 correos confirma sus palabras.

Me comenta que lleva un tempo en Holanda, tocando el violín (he acertado) y que lo hace porque le gusta. Además gana un poco de dinero que le permite sobrevivir e ir de aquí para allá y disfrutar de la vida. Le pregunto de dónde es, pues no me cuadra su cara con ese inglés americano, y me comenta que es portugués pero que vivió muchos años en Estados Unidos. Después de echarle un vistazo a los otros correos (de amigos repartidos por el mundo) me da las gracias y me pregunta qué hago yo allí. Le comento que soy español y que estoy buscando un trabajo para ahorrar algo de dinero y que voy a intentar hacer un Máster en la universidad de Delft. Me da la mano y me desea suerte en la vida. Vuelve a darme las gracias y se despide, alejándose en busca de su sopa. Se llama Victor y me ha gustado charlar con él.

Ya tengo bicicleta

Una de las cosas que sorprende de Holanda es el uso intensivo que hace la gente de la bicicleta. Cuando le preguntes a alguien qué sabes de Holanda, probablemente te responderá algo como: tulipanes, zuecos, marihuana y prostitución legal y… muchas bicicletas. El caso es que el transporte público es muy caro si no eres estudiante (en ese caso es gratis, a ver si vamos aprendiendo un poquito de eso en España) y la gente acaba utilizando la bicicleta para (casi) todo. Si bien es verdad que el hecho de que en Holanda no haya ni una montaña ayuda a que la gente utilice este práctico medio de transporte, también es verdad que el uso que se hace de las bicicletas es casi enfermizo. La gente va a comprar (he visto gente con la compra de la semana colgada del manillar), a pasear, al trabajo… Esto libera los nucleos urbanos de tanta circulación y permite a la gente pasear con tranquilidad.

Otra de las cosas que llama la atención, es el hecho de que hay muy pocas bicicletas nuevas o en un estado decente. La mayoría están oxidadas por pasar la noche a la intemperie, sucias y muy viejas. Cuando le pregunté a M porqué era esto así, me dijo que las bicicletas muy nuevas o muy buenas son las primeras en ser robadas y que lo mejor es tener una bici que simplemente funcione bien, por sucia o vieja que sea, y una cadena de dos dedos de ancho, para que pase desapercibida y puedas volver tranquilamente para casa.

Pues bien, todo esto viene un poco por el hecho de que ya tengo bicicleta. Y no me ha costado un florín. Una familia que M conoce tenía una bicicleta de sobra, y muy amablemente me la han regalado. A cambio, me he ofrecido a resolver los problemas que tienen en casa con el wireless. A ver cuando tengo un momento, le hago una foto y os la enseño.

Pisando nieve

Hoy he llegado de Holanda, donde he pisado nieve todos los días. He estado en Utrecht y he visitado Den Haag (La Haya), una de las ciudades más grandes del país y sede del gobierno de los Países Bajos, situada al oeste y tocando al mar. También he estado al este del país, cerca de Hengelo, en un pueblo llamado Denekamp a un paso de la frontera con Alemania.

He tenido la ocasión de visitar un poco más el país, aunque el transporte público es muy caro y eso limita un poco las posibilidades. Pero ha estado muy bien. Dentro de unos días tengo planeada otra visita, en la que espero “pisar menos nieve”.

He hecho muchas fotos, y he colgado algunas de ellas en flickr.